El Instituto de Finanzas Internacionales reporta que la composición de la deuda pública mexicana ha experimentado un cambio significativo en los últimos años, con residentes nacionales controlando la gran mayoría de los títulos gubernamentales. Según Jonathan Fortun, economista senior del IIF, esta transformación ha disminuido considerablemente los riesgos asociados a movimientos abruptos de capitales externos. Los datos del Banco de México al 27 de agosto de 2026 indican que de los 16.04 billones de pesos en valores gubernamentales en circulación, 14.26 billones permanecen en manos de inversionistas locales, representando el 88.9% del total. En contraste, los inversionistas extranjeros mantienen solo 1.79 billones de pesos, equivalentes al 11.1% de la deuda. Esta configuración contrasta marcadamente con la situación de enero de 2015, cuando los extranjeros poseían aproximadamente 40% de la deuda mexicana. Fortun explicó que aquella concentración convertía al peso mexicano en un instrumento clave para cubrirse contra riesgos en mercados emergentes, haciendo que cualquier turbulencia global impactara fuertemente en la moneda nacional. El Fondo Monetario Internacional ha confirmado que una mayor participación de inversionistas locales en bonos gubernamentales de economías emergentes actúa como amortiguador durante episodios de aversión al riesgo global, moderando aumentos en los rendimientos. No obstante, esta menor exposición externa coexiste con tasas de interés elevadas. El bono mexicano a 10 años paga alrededor de 9.3%, superando en 450 puntos base al Treasury estadounidense de 4.84%. Para títulos a 30 años, la brecha alcanza 460 puntos base. Aunque estos rendimientos resultan atractivos, Fortun señaló que los inversionistas extranjeros encuentran oportunidades comparables en sus mercados locales sin asumir riesgos cambiarios ni de crédito.
- direccion@lavozdepuebla.com
- Lun - Dom: 8:00 - 20:00