Los principales intermediarios financieros del país coinciden en que el desempeño económico de México durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum presenta limitaciones importantes. Banamex proyecta un crecimiento del producto interno bruto de 1.4 por ciento para 2026 y 1.7 por ciento para 2027, mientras que BBVA ajustó recientemente su estimación para 2026 de 1.2 a 1.4 por ciento, sustentado en factores como el consumo, empleo y exportaciones. Sin embargo, ambas instituciones advierten sobre desafíos pendientes en los ámbitos fiscal, inversión, informalidad y certidumbre. De concretarse estas proyecciones, México acumularía cuatro ejercicios consecutivos con crecimientos inferiores al promedio histórico de 1.9 por ciento registrado entre 2000 y 2018. El análisis de los datos por sector revela una recuperación desigual. En el segundo trimestre, después de la contracción de 0.3 por ciento del primer trimestre, se observó un repunte de 1.4 por ciento trimestral y 2.1 por ciento anual. La construcción lideró con 4 por ciento trimestral y los servicios, particularmente el comercio, fueron los principales contribuyentes. Durante julio, el IGAE creció 0.8 por ciento mensual y 3.4 por ciento anual, aunque el acumulado a esa fecha apenas alcanzó 1.5 por ciento anual. No obstante, expertos como Iván Arias, director de Estudios Económicos de Banamex, subrayan que esta recuperación es heterogénea, pues manufacturas, turismo, inversión privada y varias regiones del sur permanecen débiles. Según los análisis, el modelo económico actual prioriza el consumo subsidiado por encima de la inversión productiva. Si bien el consumo se mantiene sostenido por transferencias y empleo formal, la inversión privada, considerada el verdadero impulsor del crecimiento potencial, continúa enfrentando dificultades. Banamex señala que la capacidad de crecimiento potencial de México ha descendido por debajo de 2.0 por ciento y proyecta aumentos cercanos a 1.7 por ciento anual a partir de 2027. Antes de 2008, este potencial era de 2 por ciento, lo que representa una pérdida de casi medio punto en la capacidad estructural del país. Esta contracción responde a años de insuficiente inversión en infraestructura, educación, energía y fortalecimiento del Estado de derecho. Las estimaciones presentadas recientemente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público proyectan un crecimiento entre 1 y 2 por ciento para 2026 y entre 1.5 y 2.5 por ciento para 2027, superiores a los cálculos de BBVA y Banamex. El banco calificó estos supuestos como optimistas, junto con los pronósticos de inflación de 3 por ciento y tasa de 5.5 por ciento que el mercado no respalda. Si el crecimiento resulta menor a lo estimado, alcanzar el superávit primario de 1.1 por ciento del PIB se vuelve muy difícil y podría requerir recortes al gasto programable.
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