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Contraposición entre indicadores: IGAE repunta mientras economía mexicana mantiene desaceleración estructural

La semana anterior presentó un panorama económico contradictorio para México. Mientras analistas internacionales proyectan un crecimiento del 1.1% al 1.5% para este año y un ascenso hacia el 1.8% en 2027, el secretario Marcelo Ebrard anunció la expectativa de superar los 20,000 millones de dólares en anuncios de Inversión Extranjera Directa antes de finalizar 2026. Simultáneamente, el INEGI reportó un incremento mensual del 0.8% en el Indicador Global de la Actividad Económica durante julio, con variación anual de 3.3%, mientras la inflación en la primera mitad de septiembre se situó en 3.42% anual, permaneciendo dentro de los parámetros establecidos por el Banco de México. Ante estos datos surge la pregunta central: ¿Se trata del comienzo de una recuperación consistente impulsada por el nearshoring o de un fenómeno estadístico temporal dentro de una desaceleración de raíz estructural? Respecto al comportamiento del IGAE, el repunte de 0.8% mensual en julio proporciona cierto alivio al tercer trimestre y mitiga temores sobre una contracción inmediata. El impulso provino principalmente de servicios con aumento de 1.2% mensual e industria con 0.5%. No obstante, el Indicador Oportuno del INEGI anticipa una moderación para agosto hacia apenas 0.1% mensual. En lo que va del año, la economía mexicana apenas ha logrado un crecimiento acumulado de 1.5%, demostrando que la demanda interna opera por debajo de su potencial. Concerning a la inflación, el nivel de 3.42% anual brinda al Banco de México margen para seguir flexibilizando su política monetaria. La inflación subyacente de 3.79% y la persistencia en costos de servicios revelan que las presiones estructurales de precios aún persisten. A pesar de esto, la estabilidad en precios al consumidor favorece el gasto privado, último salvavidas para evitar una desaceleración más profunda. Respecto a las inversiones extranjeras anunciadas por Ebrard, superando los 20,000 millones de dólares y sumándose a los 35,000 millones captados en el primer semestre, confirman la vigencia geográfica de México como destino de inversión. Esta capital se concentra en electromovilidad y autopartes, donde ensambladoras reconvierten operaciones para el mercado norteamericano; infraestructura digital y energética con centros de datos y proyectos de gas natural licuado; y manufactura de alta tecnología y semiconductores donde México busca fortalecer su posicionamiento.

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