Un estudio realizado por Kardmatch, plataforma especializada en comparación de productos financieros, revela que aproximadamente el 76 por ciento de los usuarios del sistema financiero mexicano rechaza las tarjetas de crédito garantizadas como opción para acceder a financiamiento. Este rechazo persiste a pesar de los beneficios que estas herramientas ofrecen, entre los cuales destaca la posibilidad de construir un historial crediticio robusto de manera rápida y accesible. Las tarjetas de crédito garantizadas funcionan mediante un depósito inicial del titular que actúa como respaldo de pago. Generalmente, la línea de crédito aprobada se ajusta a la cantidad depositada o es cercana a ella. Tras un período de uso responsable y cumplimiento puntual de pagos, los emisores permiten recuperar el depósito y migrar a una tarjeta de crédito convencional. Instituciones como Nu, Klar, Stori, Finsus, Falabella, Plata, Banco del Bajío, Ualá y BBVA ya ofrecen esta modalidad en el mercado mexicano. Paulina Casso, especialista en educación financiera, explica que estas tarjetas representan una alternativa viable para personas con historial crediticio negativo o inexistente, así como para aquellos con ingresos insuficientes o difíciles de comprobar. Las entidades financieras utilizan estos productos para expandir su base de clientes manteniendo un riesgo menor. Según datos de Kardmatch, entre quienes no poseen tarjeta de crédito tradicional, el 55.85 por ciento tiene un historial crediticio negativo, el 20 por ciento carece de historial, el 17.07 por ciento no está interesado, y el 7.07 por ciento reporta ingresos insuficientes o no comprobables. Joel Cortés, director de Kardmatch, señala que el principal motivo del rechazo radica en la percepción de los usuarios, quienes sienten que no reciben un crédito real al deber respaldar la línea con sus propios recursos.
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