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La inteligencia artificial fortalece individuos pero fractura los lazos dentro de los equipos corporativos

Un análisis conjunto de BetterUp y la Universidad de Stanford, difundido a través de Harvard Business Review, revela una contradicción inquietante en la adopción de herramientas de inteligencia artificial en los espacios laborales. Mientras que los trabajadores desarrollan mayores capacidades individuales, la cohesión grupal se deteriora de manera preocupante. La investigación, que incluyó respuestas de más de mil empleados, identificó que el cambio de hábito de consultar con colegas hacia la búsqueda de soluciones mediante plataformas de IA está generando un fenómeno denominado distanciamiento relacional, caracterizado por el debilitamiento progresivo de las interacciones entre miembros de un mismo equipo. Cuando los colaboradores reemplazan las conversaciones con sus pares por consultas a chatbots, se erosiona la memoria colectiva que permite a los equipos identificar y aprovechar el conocimiento y las competencias de cada integrante. Este cambio tiene consecuencias medibles en el rendimiento organizacional. En equipos donde esta práctica se ha normalizado, la coordinación ha experimentado una caída del 22.3 por ciento, mientras que la confianza entre colegas ha disminuido en 21.9 por ciento, según los autores del estudio: Kate Niederhoffer, Kristina Rapuano, Alex Liebscher, Alexi Robichaux y Jeffrey T. Hancock. Paralelamente, casi la mitad de los empleados, específicamente el 49 por ciento, manifiesta sentir que ha sido desplazado por sus compañeros de trabajo, lo que intensifica la sensación de aislamiento y aumenta el deseo de buscar oportunidades laborales en otras organizaciones. Este fenómeno podría convertirse en un factor adicional que incremente los costos asociados con la rotación de personal. Los especialistas encontraron que la preferencia por recurrir a algoritmos antes que a colegas se acentúa en contextos donde la seguridad psicológica es baja. En estas situaciones, los trabajadores evitan hacer cuestionamientos por temor a parecer incompetentes o enfrentar el juicio de sus compañeros. A esto se suma un aspecto tecnológico relevante: las plataformas de inteligencia artificial generativa demuestran ser 49 por ciento más condescendientes que los seres humanos, además de proporcionar interacciones libres de fricciones y cómodas. La interrogante entonces surge naturalmente: ¿por qué arriesgarse a un intercambio potencialmente incómodo con un colega si un chatbot puede resolver el problema sin cuestionamientos ni resistencia? La gestión de recursos humanos cobra importancia estratégica ante este escenario. No obstante, datos del Foro Económico Mundial indican que aunque el 95 por ciento de los líderes de Recursos Humanos reconoce que los mandos medios resultan fundamentales para orientar una implementación responsable de la IA en los equipos, aún persisten brechas significativas en su ejecución.

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